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Por: JOSÉ MANUEL ARIAS M.

Se cumplen hoy 93 años de haberse instituido el Día de las Américas, pues dicha festividad data precisamente del 14 de abril del año 1931, cuando “a través de un decreto se estableció” ese día para que “sea la fecha de la creación de las Repúblicas Americanas”.

Se trató de crear y dejar establecido una especie de símbolo de unión y respeto entre todos los países de América, cual fue el deseo del gran libertador Simón Bolívar en 1826, que buscaba precisamente “la paz y la justicia entre los países hermanos”. Todo tuvo como fundamento promover el respeto a la soberanía de todos los países del Continente Americano.

De hecho, algunos historiadores ubican el origen del sistema interamericano en la celebración del Congreso de Panamá convocado por el gran libertador en ese año de 1826; no obstante, sería en 1889 cuando “los Estados americanos decidieron reunirse de manera periódica y comenzar a forjar un sistema común de normas e instituciones”.

Pese a la celebración de diversas conferencias y reuniones en procura de dar origen al sistema, no fue sino luego de la invitación al gobierno de Estados Unidos cuando tomó fuerza la idea y se concretó el proceso, dando lugar a su vez a la celebración de la Primera Conferencia Internacional Americana, que se llevó a efecto en Washington, D.C., “del 2 de octubre de 1889 al 19 de abril de 1890”.

Pasados los años, 21 Estados deciden reunirse y celebrar lo que fue la Novena Conferencia Internacional Americana, celebrada en Bogotá, Colombia, en 1948, “adoptando la Carta de la Organización de los Estados Americanos, el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (“Pacto de Bogotá) y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre”. Claro está, se trató de un largo proceso que duró tres años, pues todo había iniciado en 1945.

Es así como en 1948 quedó constituida la Organización de Estados Americanos (OEA), con la finalidad de representar la soberanía, la paz y la libertad entre todos los pueblos de dicho continente, y desde ahí “fomentar la igualdad, la diversidad de culturas, tradiciones, idiomas, etnias e incluso religiones”. . En sus orígenes lo que hoy conocemos como Organización de los Estados Americanos (OEA) en realidad surgió con el nombre de Unión de los Estados Americanos.

Preciso es dejar sentado que “la República Dominicana es uno de los 21 miembros fundadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) junto a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela”.

Es igualmente preciso destacar que “la delegación dominicana estuvo representada por los señores Arturo Despradel, Manuel A. Peña Batlle, R. Paino Pichardo, Temístocles Messina, Joaquín Balaguer, Joaquín E. Salazar, Carlos Sánchez y Sánchez, Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui Cabral, Minerva Bernardino y Luis Julián Pérez, quienes firmaron la Carta de la OEA en nombre del Estado dominicano”.

Pero bien, de regreso al tema que nos convoca, esto es, la celebración del Día de las Américas (14 de abril), desde el 1931, como se indica, dicha celebración tiene como objetivo “dar a conocer la soberanía, así como la unión existente entre las Repúblicas Americanas de forma voluntaria dentro de una comunidad continental para alcanzar la paz y la solidaridad de los pueblos”, de tanta importancia de cara a mantener incólume la soberanía.

Se trata de “una celebración que tiene lugar en todas las Repúblicas Americanas” para dar a conocer esencialmente su soberanía, así como su decisión libre de formar parte de dicha comunidad “y que tiene como fin alcanzar la unión, la paz y la libertad entre los pueblos del Continente Americano”.

Hemos de seguir cantando ufanos aquello que en el Himno de las Américas consignó su autor, Rodolfo Aníbal Sciammarella (1902-1973), con la esperanza de que “un símbolo de paz alumbrará el vivir de todo el continente americano”, habida cuenta de que, en esencia, esos pueblos que forman el indicado conteniente “son hermanos soberanos de la libertad”, y eso deben seguir siendo; eso debemos seguir siendo.

De manera que se trata de una trascendental celebración que vale la pena tener presente, diría que hoy más que nunca, para ratificar no sólo nuestra soberanía, sino además para que reconociendo a los demás esa condición sigamos respetando y promoviendo el respeto de la soberanía de todos los pueblos, no sólo del Continente Americano, sino en realidad de todos los pueblos del mundo.

El autor es ocoeño y egresado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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