La Comisión Europea ha advertido de que «los próximos pasos sobre el diálogo hacia una transición democrática en Venezuela deben incluir a Edmundo González y a María Corina Machado», según precisó la portavoz comunitaria Anitta Hipper. «Toda solución debe respetar el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas», recalcó por su parte le la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La premio Nobel de la Paz María Corina Machado y el presidente de la Mesa de la Unidad Democrática, Edmundo González, virtual ganador de las elecciones presidenciales de 2024, han contado en los dos últimos años con el máximo respaldo de las instituciones europeas. Ambos fueron distinguidos con el Premio Sájarov del Parlamento Europeo.
La petición de la Unión Europea choca directamente con la advertencia lanzada durante el fin de semana por Donald Trump, quien aseguró que María Corina Machado «no cuenta con el apoyo o el respeto del país» y que sería «muy duro para ella» convertirse en líder.
La respuesta a la intervención estadounidense para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela ha causado, entretanto, un cisma entre los aliados europeos y planea sobre la cumbre de la Coalición de Voluntarios para ayudar a Ucrania que se celebra el Día de Reyes en el Palacio del Elíseo. El propio Emmanuel Macron, duramente criticado por la izquierda en su país por condescendencia hacia Trump, se vio obligado a endurecer su posición el lunes y a precisar que Francia «no apoya ni aprueba el método utilizado».
Francia extendió, entretanto, su solidaridad a Dinamarca ante las renovadas amenazas de Donald Trump para anexionarse Groenlandia. «No puede haber modificación de fronteras por la fuerza», advirtió el portavoz francés de Relaciones Exteriores, Pascal Confavreux.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, instó a Estados Unidos a «detener sus amenazas», y el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, recalcó tras la operación militar en Venezuela: «Ya hemos tenido bastante por ahora (…) No más presión. No más insinuaciones. No más fantasías de anexión».
El fantasma de una posible intervención norteamericana en Groenlandia estará sin duda presente en la reunión de esa Coalición de Voluntarios, que el martes vuelve a encontrarse en París en medio de una situación crítica. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se reunió el lunes, a modo de preámbulo, con los jefes de Estado mayor de Francia, Reino Unido y Alemania. Las garantías de seguridad y el futuro de los territorios ocupados por Rusia siguen siendo los dos grandes obstáculos hacia un plan de paz.
El presidente Macron anticipó que espera que la reunión del Día de Reyes sirva para que los 35 países integrados en la coalición asuman «compromisos concretos» para seguridad de Ucrania, con la incertidumbre añadida sobre el futuro del plan de paz de la Administración Trump tras su operación militar en Venezuela, fuertemente criticada por Moscú.
El encuentro del martes será también la primera ocasión en que los líderes europeos puedan contrastar su división de opiniones frente a la intervención norteamericana en Venezuela. España, con el comunicado condenando «las acciones militares ejecutadas unilateralmente» y advirtiendo de que «las operaciones contravienen los principios fundamentales del derecho internacional» (emitido conjuntamente con Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay), se ha situado en lado más crítico.
En el otro extremo, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se ha apresurado a defender «la intervención defensiva y legítima» de Estados Unidos. El canciller alemán, Friedrich Merz, denunció por su parte la implicación del Gobierno de Maduro «en el tráfico de drogas», mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores recordaba que «las normas de derecho internacional deben ser respetadas».
El mismo desdoblamiento se produjo en Francia, donde el ministro de Exteriores, Jean-Nöel Barrot, advirtió de que «una solución política y duradera no puede ser impuesta desde el exterior», en contraste con el primer mensaje en las redes de Macron, en el que aseguraba que el pueblo venezolano «sólo puede alegrarse ahora que está libre de la dictadura de Nicolás Maduro».
A las críticas recibidas por Macron desde la izquierda se unieron las de ex primer ministro Dominique de Villepin, el político que plantó cara a George W. Bush por su decisión de atacar a Irak. De Villepin acusó al presidente francés de haber dado «una respuesta ciega e irresponsable» a las acciones de la Administración Trump y de haber caído «en la lógica de la sumisión y la vasallización».
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