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Lo que comenzó como una decisión económica para ahorrar unos pocos pesos en la compra de arroz, terminó convirtiéndose en una experiencia amarga y traumática, que casi les cuesta la vida a sus tres hijos.

Daylis Valera, residente en un barrio modesto en Santo Domingo, relata que, en diciembre de 2021, sus hijos de siete, ocho y trece años de edad, comenzaron a presentar una serie de síntomas alarmantes: vómitos, diarrea, fiebre, taquicardia y malestar general. La situación se prolongó hasta mayo del año siguiente, durante la cual la angustiada madre buscó ayuda médica desesperadamente, pero sin recibir respuestas claras.

«Estuve en una emergencia y no había ningún médico que me dijera qué estaba pasando. Me sentí desesperada, me arrodillé y supliqué a Dios que me dijera qué estaba pasando», recuerda Daylis.

Fue entonces cuando un incidente en su hogar arrojó luz sobre la situación. Daylis recuerda cómo, al quemarse un lote de arroz, este adquirió un tono verdoso inusual. Alarmada por este hallazgo, consultó a su médico, quien le sugirió investigar la posible presencia de metales pesados u otros materiales tóxicos en el alimento.

Daylis, quien trabaja en la venta de comida en un comedor, atribuyó el origen del problema al arroz que había comprado por su bajo precio. Decidida a buscar respuestas, presentó una denuncia ante el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (ProConsumidor), en mayo de 2022.

Eddy Alcántara, director ejecutivo de ProConsumidor, respondió a la denuncia realizada por Daylis, explicando que habían investigado el producto denunciado y realizado análisis en varios supermercados, concluyendo que el arroz no representaba un riesgo para el consumo humano.

Sin embargo, Daylis, insatisfecha con los resultados, llevó muestras del arroz a un laboratorio independiente. Los resultados supuestamente revelaron la presencia de plomo y cadmio, metales altamente tóxicos.

«¡Tus hijos no están intoxicados, están envenenados!», recuerda Daylis con angustia, rememorando los momentos difíciles que enfrentaron sus hijos durante la enfermedad.

Aunque sus hijos han mejorado gracias a tratamientos especiales y cambios en la alimentación, Daylis sigue preocupada por la falta de control de calidad en los alimentos disponibles en el mercado dominicano.

«Hoy, mi familia y yo hemos decidido avanzar con más precaución en lo que consumimos. Aquí nada tiene control de calidad, cualquiera puede fabricar cualquier cosa y ponerla en el mercado», declara Daylis

Cereal de mayor consumo en el país

El país produjo cerca de 13 millones de quintales de arroz, según datos de la Unión de Arroceros Dominicanos.

“En las últimas mediciones de los últimos años el consumo de arroz apunta a que pasa sobre el millón de quintales mensuales siendo esto un total de 12 millones y cómo pasa el millón de quintales hablamos de un consumo de 12.4 millones de quintales al año”, precisó el presidente de la Unión de Arroceros Dominicanos, Heraldo Suero.

Es un dinámico sector productivo que abriga el temor de ser destruido y reemplazado por el arroz exportado desde los Estados Unidos que pudiese ingresar al país contaminado, tal y como ocurrió en Haití.

La Universidad de Michigan en los Estados Unidos en febrero de este año publicó un estudio que reveló que el arroz que llegaba a suelo haitiano estaba cargado con altas concentraciones de arsénico y cadmio, metales pesados que pueden causar cáncer y otras enfermedades.

“El estudio de Michigan apuntaba que la presencia de esos metales, sobre todo el arsénico en el arroz que llegaba importado hacia Haití, era significativamente mayor que la del arroz local”, argumentó Suero.

La investigación fue dada a conocer en el país por la Federación Nacional de Productores de Arroz, lo que generó preocupación por la venta local del llamado arroz americano y también despertó interés sobre cuáles son las condiciones del arroz dominicano.

Fuimos a supermercados, colmados, mercados y comedores de Santo Domingo y compramos arroz con calidad premium, selecto, importado, de venta a granel y al detalle.

En nuestro levantamiento nos percatamos de que la mayoría de las marcas blancas de importantes comercios estaban en las góndolas sin registro sanitario, certificación que sirve para garantizar la calidad de los productos.

Análisis de laboratorios confirman presencia de metales pesados en arroz de producción nacional

Con guantes y envases de plástico estériles tomamos muestras de los paquetes del cereal que adquirimos. Identificamos los recipientes con un código y los llevamos a analizar al reconocido laboratorio de investigación Franja, certificado con la ISO 9001 de la AENOR de España.

El estudio ha encendido las alarmas sobre la posible presencia de metales pesados en el arroz producido en República Dominicana. Frank Reyes, director del laboratorio, reveló preocupantes hallazgos que podrían tener graves implicaciones para la salud pública.

«En muchos productos, hemos encontrado arsénico, unos con niveles alarmantes», advirtió Reyes. El arsénico, un metal pesado, es conocido por ser altamente tóxico para los seres humanos, especialmente en su forma inorgánica. Estos resultados ponen de manifiesto una alta preocupación por la seguridad de uno de los alimentos básicos más consumidos en el país.

Según Reyes, la presencia de arsénico y otros metales pesados en el arroz podría estar vinculada a prácticas agrícolas que involucran el uso de pesticidas y fertilizantes contaminados. Además, señaló la posible contaminación del agua subterránea y los ríos debido a la actividad minera, lo que podría estar contribuyendo a la presencia de estos elementos tóxicos en los cultivos de arroz.

Los resultados del estudio realizado por Franja revelaron que hasta el 50% de las muestras analizadas contenían arsénico en niveles que excedían los parámetros establecidos, llegando hasta 10 partes por millón (PPM), lo que representa un riesgo, además, se encontraron trazas de plomo, otro metal pesado preocupante

En adición a los metales pesados, el estudio también encontró altos niveles de fosfatos, presentes en los fertilizantes, y propilenglicol, un químico utilizado en pesticidas y fertilizantes. Estos hallazgos plantean serias interrogantes sobre la seguridad y la calidad del arroz consumido por la población dominicana.

En respuesta a estas preocupaciones, Eddy Alcántara, director de ProConsumidor, anunció que iniciarán una investigación para evaluar la seguridad del arroz disponible en el mercado local. Esta investigación involucrará pruebas en una amplia gama de marcas y tipos de arroz, incluyendo arroz importado y local.

Los expertos hacen un llamado a la población a tomar precauciones adicionales al consumir arroz, incluyendo enjuagar el arroz tres veces antes de cocinarlo para eliminar posibles residuos químicos. También se insta a mejorar las prácticas agrícolas para reducir la contaminación del suelo y el agua, así como a implementar un mayor control de calidad en la producción de alimentos.

Por Indhira Navarro

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