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España.- Nadie se ha librado de las consecuencias negativas de la pandemia. La COVID-19 ha cambiado nuestras vidas, incluida la manera de relacionarnos y el orden de prioridad que damos a la gente que nos rodea. Los españoles lo tienen claro, se quedan con los amigos antes que con su relación de pareja. Para conocer los motivos por los que se han reforzado las amistades en un periodo tan complicado, nos acompaña la conocida psicóloga, Silvia Congost.

 

Los amigos han sido la gran prioridad en esta pandemia. La familia y las relaciones sentimentales se quedan en segundo plano. Así lo refleja un estudio realizado por Ron Brugal en el que ha participado la psicóloga Silvia Congost.

 

En su entrevista con EFE, Congost revela que los españoles no nos conformamos con cualquier amistad: preferimos compartir tiempo con personas de confianza. “Con las que puedes ser tú mismo a pesar de no haber hablado en un año. De pronto os encontráis y parece que le has visto ayer”, señala la experta en dependencia emocional y relaciones.

 

Además de disfrutar este tipo de compañía, obtenemos beneficios para nuestra salud. El 92 % de los encuestados consigue disminuir los niveles de estrés o ansiedad; un 95 %  asegura sentir mayor felicidad; el 86 % encuentra su vida más satisfactoria y experimenta un incremento en su  autoestima,

 

La amistad es un valor fundamental que, en muchos casos, se ha visto reforzado durante el periodo de confinamiento gracias a las distintas posibilidades de contactar a través de Redes Sociales. El caso contrario ha sido el de las relaciones de pareja, las más perjudicadas de la pandemia.

 

Hasta un 59 % de las personas siente más confianza y aceptación en presencia de sus amistades que junto a su ‘media naranja’.

 

Y es que nuestra vida amorosa ha sufrido un deterioro considerable en el último año. El compromiso que creamos con nuestras amistades no es el mismo que sentimos con una pareja, a quien exigimos mucho más.

 

La terapeuta y autora de varios libros sobre la dependencia emocional en las relaciones cuenta cómo ha visto, desde su propia consulta, situaciones de ruptura a raíz del inicio de la pandemia.

 

Entre las razones más comunes, destaca la sensación de abandono emocional, “personas que no han estado a la altura de lo que se esperaba, que no han estado presentes cuando era necesario” ; y en muchos casos, descubrían que no existía nada que sustentara su relación, “se dieron cuenta de que en realidad, les unía algo muy superficial”, en palabras de Silvia Congost.

 

No es que las relaciones familiares no aporten también en esos aspectos positivos de la vida, y que los padres, hermanos o primos no estén ahí para echar una mano; sin embargo, los amigos, aquellos con los que se comparte la vida por decisión personal, tienen a menudo unas herramientas más potentes para procurar la felicidad y, por esa misma razón, se han convertido en un antídoto muy eficaz contra los reveses y las dificultades del día a día. Así lo la autora de “La voz de mis alas”.

 

Por ello, no es de extrañar que la mitad de los encuestados afirmen que acudirían primero a sus amigos en un mal momento, y es que los españoles tiran más de amigos (50 %) que de la familia (23 %) o compañeros de trabajo (4 %) cuando hay problemas o preocupaciones.

 

Cuando la pareja es tu prioridad

 

Sin embargo, la escritora también hace hincapié en la tendencia a “desapegarnos” de las amistades al entablar una relación. “En un principio, el estado de enamoramiento implica una obsesión”,  afirma la autora. Precisamente, es esa obsesión la que nos lleva a priorizar a esa persona que estamos conociendo.

 

Ahora bien, una vez transcurrido ese “enamoramiento”, si la situación se prolonga, Congost considera que se debe a un “miedo a quedarnos solos, entonces creamos un apego un poco enfermizo y hace que siempre prioricemos la pareja y que dejemos de lado a otras personas importantes”.

 

La fórmula para paliar esta dependencia radica en el equilibro. Un equilibro que ” todos deberíamos aprender a poner, porque luego, cuando la relación acaba, si no has cuidado esas amistades, pues tienes que volver a empezar, conocer personas nuevas”.

 

Insiste, además, en el concepto erróneo de asociar tener pareja con felicidad: “no necesitas una pareja para estar bien”. No obstante, matiza que mantener relaciones sociales siempre será una necesidad humana y contribuye al bienestar.

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