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Santo Domingo. – El Gabinete de Salud informó ayer que ya es un hecho la aplicación de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19, con el objetivo de proteger a la población de las mutaciones del virus, las cuales han provocado rebrotes en otros países.

La tercera dosis será un mes después de la segunda y será de una farmacéutica diferente a la dos anteriores, según manifestó Raquel Peña, durante una breve rueda de prensa en el Palacio Nacional.

Luego de reunión con el presidente de la República, Luis Abinader, la disposición fue tomada para fortalecer a la población de las variantes. Peña expresó que el mandatario se reunirá con el Gabinete de Turismo para tomar las medidas correspondientes para evitar la entrada de la variante Delta, que fue originada en la India.

Peña expresó que la segunda dosis está garantizada, mientras que para la tercera, siguen las gestiones para importar las vacunas correspondientes.

En ese sentido, la funcionaria indicó que mañana viernes llegarán 208,000 vacunas Pfizer. También otra cantidad llegará el próximo viernes, y a partir de julio, se acelerará la llegada de los fármacos de este fabricante.

También para julio llegarán cinco millones de la Sinovac desde China, recordó la vicepresidenta.

Y con respecto a las 475,000 dosis de AstraZeneca que llegaron el miércoles, Peña dijo que son partes del acuerdo que formó el Gobierno con esa empresa, que es de 10 millones de vacunas por un monto de US$40 millones.

El país tiene acuerdos para adquirir más de 35 millones de vacunas: 15.8 millones de Sinovac, 10 millones de AstraZeneca y 9.7 millones de la Pfizer.

Hasta el momento, han llegado más de 12 millones de dosis, de las que se han aplicado más de 7.4 millones a través del Plan Nacional de Vacunación.

Requiere estudios

Una de las razones de peso por la cual se plantea una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 es para lograr una inmunidad prolongada, debido a que con el paso del tiempo las personas que han sido afectadas por la enfermedad pierden anticuerpos, explicó el infectólogo Héctor Balcácer, al precisar que por el momento estos son planteamientos que necesitan estudios que confirmen la necesidad de otra dosis del biológico.

La segunda razón, según Balcácer, sería para lograr una mayor protección ante algunas variantes del coronavirus, debido a que se ha registrado que algunas mutaciones se comportan de una manera más agresiva que la cepa original.

“Todavía no es una recomendación de ninguna guía a nivel internacional, en este momento se están planteando la realización de estudios para valorar la utilidad de una tercera dosis de la vacuna para incluir mayor protección frente a algunas cepas que son mucho más agresivas”, señaló.

Al 11 de junio del 2021, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) continuaban estudiando cuánto duraba la protección de las vacunas contra el COVID-19 en las personas.

De acuerdo con una publicación de The Washington Post de abril de este año, basados en los ensayos clínicos en las pruebas iniciales de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson, la protección de las vacunas debería durar un mínimo de tres meses.

En ese mismo mes, el cofundador de la farmacéutica alemana BioNTech, Ugur Sahin, planteó que se debería aplicar una tercera dosis de la vacuna contra COVID-19 que desarrolló junto con Pfizer para extender la inmunidad.

 

 

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