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Por: Iné Aizpún. -Este fin de semana se terminan los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Hay que agradecer a Japón que finalmente se decidiera a celebrarlos, incluso con los estadios vacíos, rigurosísimas condiciones de seguridad, higiene y disciplina para los atletas y el riesgo de enfadar a una buena parte de su población.

Pero los juegos olímpicos son mágicos. Quién iba a decir que se puede seguir con interés el tiro al arco, tener favoritas entre las saltadoras de altura o admirar que se batan récords de… lanzamiento de bala, por ejemplo. Son días de asombrarse ante la capacidad de unos jóvenes para llevar al límite la capacidad física humana.

La medalla de bronce de Biles será más famosa que el oro que alguien ganó ese día. La atleta canadiense que se lanzó de pie desde el trampolín de tres metros recordará estos juegos como una pesadilla (aunque si es inteligente se reirá…) El oro compartido por Qatar e Italia en salto de altura emocionó por el abrazo y las risas de los dos atletas más que por la marca… La palista española que ganó por fin una medalla en sus sextas olimpiadas pensará en Tokio para siempre con una sonrisa.

Muy divertidos las nuevas pruebas mixtas. Y no solo por la medalla que República Dominicana se trae en relevos. Muchos deportes combinaban competidores de los dos sexos; estas innovaciones en atletismo y natación han sido muy acertadas.

Y como se suman nuevos deportes y ya el skate es olímpico, no se puede descartar que un día el Quidditch, el juego que practica Harry Potter, sea incluido en unas olimpiadas. De hecho, ya se celebran torneos.

(Cosas más raras se han visto…).

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