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Por: Kimberly Taveras

En la trama social de República Dominicana, el cuidado ha sido históricamente un manto tejido con hilos de sacrificio y dedicación, mayoritariamente sostenido por manos femeninas. La importancia de este rol trasciende lo personal y se erige como un pilar fundamental de nuestra sociedad. Sin embargo, la falta de reconocimiento y valoración de estas labores es una realidad que debemos enfrentar con determinación y visión de futuro.

En la República Dominicana, el debate sobre la implementación de una Ley de Cuidado cobra cada vez más relevancia, no solo como una cuestión de equidad de género, sino también como un pilar fundamental para el desarrollo socioeconómico del país. Al mirar hacia el horizonte de una sociedad más justa y productiva, es imperativo comprender que el cuidado no es solo una responsabilidad individual, sino una responsabilidad colectiva que debe ser reconocida y regulada por el Estado.

La necesidad de una Ley de Cuidado en nuestro país se hace cada vez más evidente. Una legislación que reconozca el cuidado como un derecho y una responsabilidad compartida no solo es una cuestión de justicia social, sino también un factor clave para impulsar la productividad nacional. Al redistribuir las tareas de cuidado, permitimos que más mujeres puedan participar plenamente en el mercado laboral, aportando sus talentos y habilidades al desarrollo económico del país.

Ejemplos internacionales nos muestran el camino a seguir. En Uruguay, la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados ha sido pionera en América Latina, ofreciendo servicios de cuidado infantil, apoyo a personas mayores y personas con discapacidad, y promoviendo la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Este enfoque ha tenido un impacto positivo en la igualdad de género y en la economía, al permitir que más mujeres se integren al trabajo remunerado y al reducir la pobreza en los hogares.

En Alemania, la Ley de Cuidado a Largo Plazo reconoce la importancia del cuidado no solo para las personas que lo necesitan, sino también para la sociedad en su conjunto. A través de esta ley, se ofrece un seguro de cuidado a largo plazo que financia servicios y apoyos para las personas que requieren cuidados, aliviando la carga sobre las familias y reconociendo el valor del trabajo de cuidado.

Una Ley de Cuidado en República Dominicana debe abordar diversas dimensiones: desde el apoyo a las familias y la provisión de servicios de cuidado accesibles y de calidad, hasta la promoción de la corresponsabilidad entre géneros y la protección laboral de las personas cuidadoras. Esta ley sería un paso decisivo hacia una sociedad más justa, equitativa y productiva, donde el cuidado sea valorado como un bien común y un derecho fundamental.

La creación de esta ley requiere un compromiso político y social, una visión integral y una voluntad de transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad. Es momento de reconocer que el cuidado es un pilar de nuestra sociedad y que, al fortalecer este pilar, estaremos construyendo un futuro más próspero y equitativo para todos los dominicanos y dominicanas.

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