Comparte esta noticia con tus contactos

Con dos años esclavizados por el temor, la incertidumbre y el dolor causados por la pandemia del coronavirus, la sociedad ha logrado algunos aprendizajes que podrían marcar nuevas actitudes frente a la salud y la vida.

 

Por lo pronto, ha valorado como nunca la importancia de la prevención frente a las amenazas a su salud y la necesidad de que el país amplíe y fortalezca sus infraestructuras y servicios sanitarios.

 

Ha aprendido a calibrar el sentido de la unidad y fraternidad familiar, puestos a prueba durante los confinamientos obligatorios y las restricciones a la movilidad humana que, en muchos casos, distanciaron físicamente a unos y otros.

 

Experimentamos cambios jamás imaginados en los estilos de vida, como la obligatoriedad de usar mascarillas permanentemente, higienizar las manos sistemáticamente y desinfectar todos los ambientes, tanto domésticos como laborales, para minimizar los contagios.

 

De manera casi general, las formas del trabajo se transformaron y la tecnología resultó excelente aliada para dar la bienvenida al teletrabajo, a la educación virtual, al consumo de mayor información y elementos de conocimiento del enemigo pandémico, contra el cual seguimos luchando.

 

El precio pagado ha sido alto en términos económicos, emocionales, en vidas humanas (con 4,357 muertes al día de hoy) y en los traumas psicológicos o secuelas reales a los 572, 290 contagiados.

 

La parálisis de la economía y su primera consecuencia directa, el desempleo, así como la caída de las principales fuentes de sustentación de empresas y ciudadanos, hundieron a la sociedad en una de sus más críticas encrucijadas.

 

Abrumados por tantas calamidades, el pueblo pudo aprender que su real fortaleza está en la unidad y la solidaridad frente a las necesidades, los padecimientos y el duelo por la pérdida de tantos seres queridos, alientos insustituibles como atenuantes de la tragedia.

 

LISTÍN DIARIO inicia hoy una serie especial sobre las huellas de esta pandemia, justamente el día en que se cumplen dos años de la llegada de un extranjero portador del virus, como vivo testimonio de una experiencia que el país jamás olvidará.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.