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Por: Ellis Pérez. -Se suponía, que estos juegos olímpicos de To­kio, que acaban de terminar, se celebraran el año pasado 2020. La pandemia del Co­vid-19 lo impidió y estos fueron reprogramados pa­ra el año siguiente 2021, aunque reteniendo el título original de “Juegos Olímpi­cos de Tokio 2020”.

En el transcurso de los preparativos de los dife­rentes países del mundo, surgía con frecuencia la pregunta, de si la inciden­cia de la pandemia permi­tiría que estos juegos se convirtieran en una rea­lidad. Bajo ese ambien­te dubitativo, los países se prepararon y finalmen­te llegaron a Tokio. El alto grado de infecciones pro­vocado por el Covid y sus nuevas variantes, man­tuvo en vilo y cuestiona­miento generalizado a la fanaticada deportiva mun­dial.

Según Luisín Mejía, el dominicano miembro del Comité Olímpico Inter­nacional, hubo dos facto­res que determinaron la realización de los juegos por encima de todo: 1ro. El alto sentido de com­promiso, disciplina y res­ponsabilidad que carac­teriza la cultura japonesa y, 2do. El extraordinario costo para Japón que hu­biera implicado la cance­lación de los juegos. Yo estimo que hubiera resul­tado catastrófico para el COI el haber perdido es­tos ingresos de los jue­gos.

Al principio, dos inci­dentes amenazaron la brillantez de los juegos, cuando Noemi Ozaka, ex­traordinaria tenista, hija de padre haitiano y ma­dre japonesa, y la gim­nasta norteamericana, Si­mone Biles, anunciaron que se retiraban por sen­tirse perturbadas men­talmente dentro del am­biente.

Me comentó Luisín Me­jía que, aunque el pue­blo japonés, según las encuestas, había mani­festado su rechazo a los juegos, en la medida en que sus atletas comenza­ron a destacarse y a acu­mular medallas, esta acti­tud cambió radicalmente, hasta convertirse en un total apoyo a los mismos.

Loor a los medallistas dominicanos de esta oca­sión, Marileidy Paulino, Crismery Santana, Zaca­rias Bonnat, y el equipo de béisbol. Especialmen­te, Marileidy Paulino, que trajo dos medallas. En el inicio de los juegos, Do­minicana no lució muy bien, perdiendo casi to­dos sus compromisos, es­pecialmente en el volibol femenino. Luisín me ex­plicaba, que los adversa­rios más fuertes nos to­caron al principio y que luego competimos ven­tajosamente frente a los demás. Destacó el aporte positivo, extraordinario de la institución Creso, que contribuye al mejor desarrollo de nuestros at­letas de alta competición.

Los próximos JJOO se­rán en Paris dentro de solo tres años. Nuestros atletas están demostran­do que son merecedores de todo el apoyo econó­mico necesario, tanto de las autoridades oficiales, como del empresariado. ¡A prepararnos bien para París 2024!

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