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Arelys perdió la cuenta de las tantas pruebas a las que se ha sometido para detectar si tiene o no Covid-19.

“Durante la pandemia he viajado mucho por asuntos de trabajo y no salía de un laboratorio. No sé cuántas veces me entraron ese hisopo por la nariz, y ahora tengo rinitis alérgica que, aunque sé que se me quitará con el tiempo, molesta”.

Eso cuenta para LISTÍN DIARIO, medio que se ha preocupa-do por este tema dado que hay personas que por paranoia, por trabajo, por viaje u otras razones han tenido que someterse a múltiples pruebas de hisopado. Jennifer es otra de las que tiene un testimonio al respecto.

Cuenta que, antes de iniciar la temporada de la pelota invernal del pasado año, le hacían hisopado hasta dos veces a la semana.

“Cada vez que iba a una reunión relacionada con esta actividad, me hacían la prueba y llegó un momento en que ya mi nariz estaba muy sensible. De verdad que era una tortura”.

Tras admitir que duró un buen tiempo con sensibilidad en sus fosas nasales, con molestia y ardor, dice: “Imagínate yo que solo fui antes de iniciar los juegos y me hicieron mucho más de 10, cuántas les harían a los peloteros y al personal de trabajo durante toda la temporada”, comenta.

A estos testimonios se suma la consideración de Marcia Lluveres, una laboratorista que asegura que en efecto, el abusar de estas pruebas puede resultar incómodo.

“De hecho, hasta una sola que te hagas, puede que te dé cosquilleo en la garganta, náusea o tos. Ahora bien, hay que ser claro, hay personas que por asunto de trabajo y hasta por miedo se han hecho pruebas que no se cuentan. Algunas buscan la indicación con médicos amigos o se las arreglan para lograrla, pero por cualquier cosita que sienten, se hacen su prueba”.

Ella también contribuyó con los testimonios. “Conocí un señor que me confesó que se hacía una prueba cada 15 días, porque cualquier cosa creía que era por el Covid y no quería infectar a su familia. Es decir, que según me contó llegó a hacerse más de 20. Ya tiene su vacuna, pero se la sigue haciendo cada vez que siente algún síntoma, pero como él hay muchos que desarrollan manías con el hisopado nasofaríngeo, sin darse cuenta que a la larga esto podría causarle problemas”, dice.

Punto de vista neumológico

“Es preocupante la paranoia que algunos desarrollan con el Covid y cómo esto los lleva a someterse a constantes pruebas para saber si están o no positivos. No estoy de acuerdo con esto, lo primero que debe hacer una persona que sienta síntomas, es ir a su médico para que sea este que determine lo de la prueba”, sostiene la neumóloga María Nicida Beltré.

Destaca que, si el hisopado se hace con el debido control y la delicadeza necesaria por parte de la persona del laboratorio, no habrá efectos secundarios de índole otorrino.

“Claro, puede que, ante el abuso de tantas pruebas, aparezca una rinitis alérgica, pero será pasajera”, puntualiza.

Parte otorrino

Si se realiza de forma adecuada, no hay nada que temer, dice la cirujana otorrino Mabel Quéliz González.

Entiende que si no hay necesidad de someterse tantas veces a las pruebas del hisopado, es mejor abstenerse.

“Porque no es la cantidad de pruebas que te hagan, es la posibilidad de que no te la hagan correctamente lo que puede desarrollar un efecto secundario”.

Uno de esos efectos, quizás el más severo, explica la especialista, es que la persona que la haga apunte hacia arriba, hacia el techo de la nariz, donde puede originarse una fístula que hay entonces que tratar. Sobre esta mala práctica se han reportado casos, asegura la cirujana-otorrino.

En cuanto a la rinitis, aclara que quienes la desarrollen por haberse sometido a varias pruebas de hisopado, es porque ya venían con ella y, al entrar un cuerpo extraño a su mucosa ya predispuesta, pues se agudiza el cuadro.

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