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Por: Vinicio A. Castillo. -En las últimas semanas el país ha sido azotado por una repentina ola de atracos y criminalidad que ha causado alarma en la sociedad y ha puesto en serios aprietos a las autoridades encargadas de velar por la seguridad pública. Independientemente de que creo que la inflación y la pérdida de empleos por la crisis del Covid, ha aumentado el tema de la delincuencia; y que ha existido como existe ineficiencias de autoridades policiales y una innegable falta de respuesta judicial adecuada, estoy convencido que hay manos maestras detrás de la presente ola de asaltos.

Si tomamos el patrón de las acciones últimas de violencia, cobra relevancia para su análisis asaltos a guaguas de transporte público masivo, ataques a periodistas que andan en vehículos identificados, asaltos a negocios con cámaras, en que los delincuentes no muestran ningún temor a que los identifiquen.

Es obvio que se busca crear una sensación de pánico, lo que lamentablemente se sumó a la insólita y alarmista declaración del Canciller de que había un peligro de que bandas armadas que operan en Haití pudieran actuar en República Dominicana.

Esta declaración puede hacer mucho daño al turismo y a la imagen de República Dominicana, aunque entiendo que no debe ser subestimada la posibilidad de que en el futuro estas bandas puedan incursionar en República Dominicana, hasta el momento esto no parece inminente ni nada que pueda justificar una declaración tan desafortunada como la del Canciller.

Creo los servicios de Inteligencia del Estado deben abrir los ojos. La maquinaria de poder instalada por el pasado gobierno está intacta.

Para nadie es un secreto que poderosos sectores de ese gobierno están “durmiendo con la ropa puesta”, como dicen popularmente.

Para ellos, apostar a la desestabilización y acorralamiento del presidente Abinader puede ser su única carta.

No tienen mañana electoral. Y lo saben. Apostar a la ingobernabilidad es ruta parecen van a seguir.

Yo tengo la convicción de que independientemente de diferencias políticas con el presidente Abinader y de críticas legítimas se le puedan hacer a su gestión de gobierno, hay que ayudar al Presidente en esta gran crisis.

A 3 años del 2024, nadie gana acorralando al gobierno y al presidente Abinader, desestabilizándolo, haciéndole campañas en las redes para crear sensación de pánico con tema seguridad ciudadana. A los únicos grupos que les conviene un “lío”, es a sectores ligados al pasado gobierno.

Aquí aplicaría el cuento del borracho y el bodeguero, que a la hora de llegar la cuenta prefieren armar un desorden y escapar sin pagarla. Nada de lo anterior impide exigirle al gobierno, la policía y los servicios inteligencia, que hagan su trabajo contra la delincuencia. Es su mayor responsabilidad.

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