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Santo Domingo. –  Poco se habla del rol esencial que cumplen los polinizadores (las abejas, principalmente, los murciélagos, las mariposas y los colibríes) para garantizar el mundo tal como lo conocemos. Ellos mantienen los ecosistemas en equilibrio y permiten el desarrollo sostenible.

 

Según la Organización de las Naciones Unidas, casi el 90 % de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse y lo más importante: el 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización.

 

Sin embargo, hoy los polinizadores están en peligro de extinción debido a la actividad humana. Las abejas, con una población global de más de 20 mil especies, revelan una tasa de extinción de cien a mil veces más de lo normal, tal como alertó la ONU. El uso de insecticidas a base de neonicotinoides (derivados de la nicotina) y la deforestación provocada por la industria maderera y la expansión agrícola, son algunas de las causas de su desaparición.

 

También el consumo y comercialización de productos como la miel, cera de abeja, jalea real o propóleos, fundamentales para la colmena, agravan el panorama ambiental y perpetúan el sufrimiento de las colonias.

 

“El rol de las abejas es clave para la preservación del equilibrio ecológico. Al ser las transportadoras de polen para las plantas, son imprescindibles para el cultivo de alimentos para la especie humana. Tanto el calentamiento global como la deforestación que da lugar al negocio agrícola constituyen peligrosos factores que ponen en riesgo la población de estos insectos. Es importante que se tomen medidas para garantizar la protección de estos seres si deseamos preservar nuestros ecosistemas”, explica Jacqueline Guzmán, gerenta de Campañas de Million Dollar Vegan en Argentina, organización internacional sin fines de lucro que busca presentar los beneficios de una alimentación a base de plantas para la salud, el medioambiente, la sustentabilidad y los animales.

 

Está claro: sin el aporte de las abejas, la seguridad alimentaria mundial podría verse comprometida y la pérdida de la biodiversidad, entre otras consecuencias, propiciaría la aparición de nuevas enfermedades infecciosas de origen zoonótico como el ébola, la gripe aviar y el COVID-19, que paralizó al mundo por dos años. Depende de los humanos revertir la situación y optar por un paradigma que contemple y cuide a todos los seres vivos humanos y no humanos y al planeta.

 

Hace varias décadas Albert Einstein dijo que si las abejas desaparecieran de la faz de la tierra a la humanidad sólo le quedarían cuatro años de existencia. Lo cierto es que si dejarán de existir, la supervivencia del ser humano se vería afectada debido a que son las principales polinizadoras de alimentos además de que son vitales para el desarrollo de las plantas.

 

Casi el 90 % de las plantas con flores dependen del proceso de polinización para reproducirse. Es muy interesante y hasta tétrico analizar la relación “apache,” que el ser humano comparte con las abejas, pues no todo es “miel sobre hojuelas”.

 

La Jalea Real contiene muchas vitaminas y minerales

La jalea real es una secreción de las abejas obreras jóvenes, utilizada en la alimentación de las crías menores de tres días de edad y de la reina de la colonia. Actualmente se utiliza como remedio para el organismo por su alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales.

 

Beneficios de la miel de abeja

Adiconal a que es un endulazante natural, es rica en nutrientes, proteínas y antioxidantes que previenen enfermedades cardíacas, del sistema inmune y enfermedades inflamatorias.

 

La miel puede favorecer a la digestión pues ayuda a metabolizar los alimentos, previene el flujo y disminuye el estreñimiento. Con ella se pueden curar heridas, quemaduras, manchas en la cara y contienen propiedades anticépticas que ayudan a prevenir infecciones en las heridas.

Por: Infoabe

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