República Dominicana.– La indignación y el descontento siguen creciendo dentro de las bases del Partido Revolucionario Moderno (PRM), luego de que el presidente Luis Abinader emitiera el Decreto núm. 293-26, mediante el cual designó a Rocío Isabel Vidal Caraballo como directora ejecutiva de la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE), dejando nuevamente fuera a dirigentes y militantes perremeístas que se sacrificaron durante años para llevar al PRM al poder.
La decisión ha provocado fuertes cuestionamientos dentro de sectores del oficialismo, donde muchos consideran que las oportunidades en el gobierno continúan siendo entregadas a personas desvinculadas de las luchas políticas del partido, mientras los verdaderos dirigentes de base siguen marginados, olvidados y lanzados al abandono.
Las críticas aumentaron aún más con la designación del empresario José Miguel González Cuadra como asesor del Ministerio de la Presidencia en materia de desarrollo urbanístico, debido a que este fue identificado como una figura vinculada al pasado gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y al expresidente Danilo Medina.
Dirigentes perremeístas califican estas decisiones como una “puñalada política” contra quienes dejaron “el forro en la calle” para lograr el cambio prometido por el PRM y el presidente Abinader en las elecciones del 2020 y 2024.
“Da vergüenza y frustración ver cómo los compañeros que trabajaron día y noche, enfrentaron ataques, persecuciones y sacrificaron sus familias por el triunfo del PRM, hoy continúan fuera del gobierno, mientras posiciones estratégicas son entregadas a empresarios, técnicos y figuras que nunca sudaron una camiseta perremeísta”, expresaron dirigentes molestos.
Las designaciones han reabierto el debate sobre el creciente distanciamiento entre la dirigencia gubernamental y las bases del PRM, un tema que cada día genera más inconformidad dentro de la organización oficialista.
Muchos se preguntan si dentro del PRM realmente no existen hombres y mujeres preparados, con capacidad técnica y compromiso político, para ocupar funciones de asesoría y dirección en el Estado dominicano, o si simplemente se ha impuesto una política de exclusión contra quienes ayudaron a conquistar el poder.
El malestar interno continúa expandiéndose peligrosamente y amenaza con seguir erosionando la relación entre el gobierno y la militancia perremeísta, que cada vez se siente más traicionada, ignorada y utilizada únicamente para fines electorales.
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