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Santo Domingo, RD.-La vida de Lauteria Carmona, conocida cariñosamente como Claudina, ha estado marcada por el dolor, la enfermedad y la precariedad económica durante las últimas dos décadas, una realidad que hoy la mantiene viviendo en condiciones paupérrimas en el sector Los Frailes II, en Santo Domingo Este.

Hasta el año 2004, Claudina llevaba una vida estable junto a su esposo y sus tres hijos. Sin embargo, el 8 de septiembre de ese año, su historia cambió de manera trágica cuando su hija menor, Claudeline de la Paz Carmona, de 17 años, falleció tras ser arrastrada por el mar debido a los fuertes oleajes provocados por el huracán Iván, en el kilómetro 11 de la autopista Las Américas. En el mismo hecho también perdieron la vida tres menores más.

Desde entonces, Claudina no volvió a conocer la tranquilidad. Años después de esa tragedia, perdió a su pareja sentimental y, posteriormente, falleció su hija mayor a causa de complicaciones de salud. De una familia de cinco personas, solo quedaron ella y su hijo Paby, quien padeció tuberculosis y estuvo al borde de la muerte durante varios años.

Para subsistir, la mujer se vio obligada a realizar labores domésticas y trabajos informales. No obstante, desde hace aproximadamente diez años su salud comenzó a deteriorarse gravemente. Fue operada de glaucoma, enfermedad que aún le deja secuelas visuales, y padece artritis reumatoide, lo que le provoca fuertes dolores y limitaciones físicas.

La difícil situación económica que enfrenta le impide cubrir necesidades básicas. Claudina asegura que desde hace más de una década no puede realizar la tradicional cena de Nochebuena, ya que los pocos recursos que obtiene los destina a la compra de medicamentos y al pago de la energía eléctrica.

“Hace tiempo que yo no sé lo que es hacer cena un 24. Lo poco que consigo es para medicina y pagar la luz”, expresó con tristeza.

Aunque médicos le han recomendado evitar esfuerzos físicos, Carmona continúa realizando los quehaceres de su hogar, pese a contar con un hijo y varios hermanos que, según relata, le brindan escaso apoyo.

La historia de Claudina Carmona refleja la dura realidad de muchas familias dominicanas que sobreviven entre la enfermedad, la pobreza y el abandono social, especialmente en épocas donde la solidaridad se vuelve más necesaria.

Mejorar su vivienda

La mujer anhela cambiar su condición de vida, por lo que pide le ayuden por lo menos a acomodar su casita.

“Yo quisiera que el que pueda me ayude con mi casa, mira mi armario es un nido de ratones, mi cama no sirve y ni hablar del rancho, cuando llueve caen varias goteras”, explicó.

Si deseas, puedo hacerla más corta, más cruda para denuncia social o adaptarla al estilo exacto de Hechos News.

 

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