SANTO DOMINGO.- Aunque los Estados Unidos ha incluido a la República Dominicana por tercera vez dentro de los países que deberán pagar aranceles —en esta ocasión, de un 12.5 % por la falta de un protocolo previo para frenar la importación de productos derivados del trabajo forzoso— las autoridades dominicanas mantienen una comunicación directa con sus homólogos estadounidenses y confían en conseguir «el arancel más bajo» para el país.
«Estoy convencido de que la República Dominicana va a terminar muy bien, sin perder un ápice de competitividad», garantizó el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón.
Planteó que este nuevo arancel está motivado por una búsqueda de Estados Unidos de que sus socios comerciales mejoren sus prácticas en torno a la prevención del trabajo forzoso, mientras sostiene la política arancelaria que la administración del presidente Donald Trump ha defendido con firmeza.
Sanz Lovatón precisó que casi el 40 % de los productos que se exportan al gigante norteamericano está exento de ese 12.5 % de arancel, gracias a que el país mantiene una matriz exportadora diversificada y que es socio signatario del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta), lo que amortigua el impacto de esas tasas.
Para el funcionario, una muestra de eso es cómo el sector exportador dominicano ha mantenido su tendencia de crecimiento, a pesar de la coyuntura arancelaria que se ha prolongado desde abril del 2025.
Y es que, en el primer semestre de este año, las exportaciones dominicanas acumularon 7,897.8 millones de dólares, para un crecimiento del 14 %, en línea con el desempeño del cierre del año pasado, cuando el sector reportó un aumento de 11.3 %, con 14,374 millones de dólares en 2025.
«Lo primero es admitir que no hemos perdido competitividad; ahora, lo segundo es estar vigilantes para que, en ningún momento en el futuro, la podamos perder», declaró Sanz Lovatón.
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