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Santo Domingo.- El líder católico rezó para que “el Señor dé consuelo y sostenga las fatigas de los médicos y enfermeros” por la pandemia del COVID-19, y destacó que todas las personas tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios.

 

El pontífice, además instó a la comunidad internacional a comprometerse para “superar los retrasos” en la distribución de la vacunas contra el COVID-19 y “para promover su reparto”, en especial a los países de menores ingresos.

 

El Papa Francisco hizo la petición en el mensaje de Pascua que pronunció desde el interior de una vacía basílica de San Pedro. “En el espíritu de un ‘internacionalismo de las vacunas’, insto a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres”, dijo Francisco en su homilía en la basílica de San Pedro, antes de la bendición Urbi et Orbi.

 

Tras celebrar la misa del Domingo de Resurrección y dentro de la basílica, y no desde el balcón de la fachada de San Pedro como marca la tradición debido a que toda Italia está confinada esos días, el Papa rogó que “el Señor dé consuelo y sostenga las fatigas de los médicos y enfermeros” y destacó que “todas las personas, especialmente las más frágiles, precisan asistencia y tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios”.

 

“Me siento cercano a los jóvenes de todo el mundo y, en este momento, de modo particular a los de Myanmar, que están comprometidos con la democracia, haciendo oír su voz de forma pacífica, sabiendo que el odio sólo puede disiparse con el amor”, dijo Francisco en un nuevo mensaje al respecto de la situación en el país asiático tras el golpe de Estado del los militares.

 

Pidió también consuelo “al pueblo libanés, que atraviesa un período de dificultades e incertidumbres” y que “el Señor resucitado sea apoyado por la comunidad internacional en su vocación de ser una tierra de encuentro, convivencia y pluralismo”

 

Rogó para que “se silencie finalmente el clamor de las armas en la querida y atormentada Siria, donde millones de personas viven actualmente en condiciones inhumanas, así como en Yemen, cuyas vicisitudes están rodeadas de un silencio ensordecedor y escandaloso, y en Libia, donde finalmente se vislumbra la salida a una década de contiendas y enfrentamientos sangrientos”.

 

E imploró para que “israelíes y palestinos vuelvan a encontrar la fuerza del diálogo para alcanzar una solución estable, que permita la convivencia de dos Estados en paz y prosperidad”.

 

Y que Irak, que visitó el mes pasado, “pueda continuar por el camino de pacificación que ha emprendido, para que se realice el sueño de Dios de una familia humana hospitalaria y acogedora para todos sus hijos”

 

También recordó que “los pueblos de África que ven su futuro amenazado por la violencia interna y el terrorismo internacional, especialmente en el Sahel y en Nigeria, así como en la región de Tigray (Etiopía) y Cabo Delgado (Mozambique)”.

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