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Santo Domingo. – El ex pelotero dominicano Sammy Sosa vendió jeringuillas sin aguja a una empresa venezolana, y cada unidad de inyectadora tuvo un costo de 1.000 dólares. La compañía encargada de importar esa mercancía fue una recolectora de basura creada por Omar Prieto.

 

Asimismo, el ex grandes ligas por intermedio de funcionarios chavistas del estado Zulia negoció las «inyecciones sin agujas» con la patente que había adquirido recientemente, aprovechando el llamado control cambiario del gobierno venezolano, expuso el medio venezolano Armando.info en un trabajo de investigación publicado en 2012.

 

En ese mismo orden, señalan que el valor del dólar oficial en 2012 era de 4,30 bolívares, mientras que en el mercado paralelo el diferencial era tres veces mayor, unos 14 bolívares por dólar. Factor que estaría a favor del negocio de Sosa, ya que recibirían divisas norteamericanas a tasa preferencial.

 

El reportaje de Armando.info recuerda las palabras de Sammy Sosa sobre llevar el negocio a Venezuela : “La oportunidad que había recibido para evitar a la gente el trauma sicológico de una inyección”. Sosa no llevó su negocio a Estados Unidos ni a su tierra natal República Dominicana.

 

Para solicitar esas inyecciones, el alcalde de San Francisco, Omar Prieto, creó la firma Empresa Socialista Sanitaria del Sur Compañía Anónima (Esosasur), cuyas funciones eran la recolección de basura para la clasificación y el reciclaje, señala el trabajo de investigación.

 

El expelotero tuvo el respaldo en Venezuela de figuras del chavismo como el alcalde de San Francisco de aquel entonces y actual gobernador del estado Zulia, Omar Prieto; el empresario Julius Jessurun; el contratista del Estado, Pablo Ledezma; el expresidente de Sanear, organismo de recolección de basura y vertederos del estado de Nueva Esparta, Nectario Villalobos; el exdirector de la Empresa Socialista Sanitaria del Sur Compañía Anónima (Esosasur), Pedro Herrera; y Lesbia Candelaria Sánchez Barrios, expresidenta de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

 

La aparición de la CVG Lesbia Candelaria Sánchez en este entramado se explica por una comisión. «Pedro Herrera, en representación de la empresa Esosasur, firmó un convenio con Lesbia Candelaria Sánchez Barrios por ser ella la presidenta de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Se llamó Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional entre CVG Internacional, C.A. y la Empresa Socialista Sanitaria del Sur, C.A., y se basaba en que CVG iba a gestionar toda la documentación de Esosasur en el proceso de solicitud de divisas ante Cadivi a cambio de una comisión», señaló Armando.info. En esa primera oportunidad, en 2012, solicitaron 2.964 inyectadoras sin agujas, además de otros implementos. Un segundo lote entró en proceso en 2013, pero no se especificó la cantidad.

 

En el reportaje se precisa que las inyecciones sin agujas de Sammy Sosa tenían un valor de 1.000 dólares la unidad (650 dólares la inyección más 350 dólares los demás implementos).

 

Las inyecciones sin agujas de Sammy Sosa, generaron ciertas dudas en profesionales de la materia y Andrés Almeyda, un farmacéutico venezolano, llevó el producto de Sosa con un médico endocrinólogo y, al realizar varias pruebas en pacientes, determinó que las inyecciones sin agujas  no ofrecían seguridad al 100%. La razón argumentada fue que «la presión del aire hacían que el vidrio de las misma explotara, y que, la velocidad del líquido inyectado al paciente, no se sabía a dónde llegaba, si a la epidermis, la dermis o llegaba a más profundidad», indicó el trabajo de Armando.info.

 

 

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