EEUU.- En la década de 1950, Qian Xuesen, considerado el científico más brillante de Estados Unidos, trabajaba en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de Caltech, desarrollando misiles secretos y teniendo acceso a los programas nucleares más clasificados del país.
Sin embargo, en 1955, en pleno auge del macartismo, agentes del FBI irrumpieron en su oficina acusándolo de espionaje comunista, sin evidencia concreta. Durante cinco años, Qian fue sometido a arresto domiciliario, lo que destruyó su carrera y su reputación. Finalmente, fue deportado a China, humillado y lleno de resentimiento.
En China, Qian Xuesen se convirtió en el padre del programa nuclear del país, utilizando los conocimientos adquiridos en Estados Unidos para desarrollar misiles capaces de alcanzar ciudades estadounidenses. En menos de una década, China detonó su primera bomba atómica, alterando para siempre el equilibrio mundial de poder.
Lo irónico y trágico: la paranoia estadounidense que buscaba proteger la seguridad nacional terminó creando al enemigo nuclear más peligroso de su historia. Un solo científico deportado cambió el curso de la geopolítica global, demostrando que el miedo irracional puede ser más peligroso que cualquier amenaza real.
https://mitur.gob.do/ 



