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Santo Domingo -En 2011, Vladimir Guerrero jugó por última vez béisbol organizado, desde entonces pasa la mayor parte de su tiempo en su Don Gregorio natal y no le pasó por la cabeza vincularse a trabajo alguno relacionado con el deporte que le dio fama y fortuna.

Era así hasta 2019, puesto que el prematuro aterrizaje de su hijo mayor en las Grandes Ligas en 2019 lo convirtió desde entonces en su principal y “obligado” scout de avanzada “honorífico”.

Millones de seguidores de la MLB se asombran con el destrozo de Guerrero Jr., al pitcheo a los 22 años, con una línea ofensiva de .336/.436/.678, 28 jonrones y 71 remolcadas, su padre pone atención a detalles cómo el espacio que ocupa en el home, el timing del swing y el corrido de las bases.

Cualquier compromiso en hora que jueguen los Blue Jays queda suspendido en la agenda de Guerrero. Para ello, está suscrito al plan digital de la MLB y al finalizar el partido levanta el teléfono para darle el informe de lo que vio, siempre que haya que hacer sugerencias o una simple palmada por lo bien que lo hizo.

Así lo reveló el inmortal de Cooperstown al conversar con DL desde su hogar en Peravia, mientras prepara las maletas para viajar a Denver, donde el martes su hijo jugará por primera vez en el All Star, tras ser cosechar más de tres millones de papeletas de los fanáticos, el más votado.

A su juicio, en las dos primeras temporadas el número de medios interesados en abordarlo afectaba su concentración, pero ha encontrado la forma de poner a un lado esa “distracción” y “relajarse”.

“A veces hay muchos de los muchachos que ven el jonrón, yo no, yo estoy mirando cómo está en el home plate. A veces los jonrones salen, pero lo que trato de ver es los swings, qué está haciendo mal para uno decirle lo que está haciendo mal o si tiene que subirse un chin más para arriba del home; sabes que ahora vienen tirándole más pitcheos para afuera y eso es lo que le digo, que se ponga más para encima del home”, dice Guerrero, que repite y repite la petición a Dios para que dé salud a su prole.

¿Palabras para expresar el sentimiento de ver a tu hijo en la Gran Carpa?

“Yo creo que no, yo creo que no. No hay palabra para decir lo orgullo que uno siente de su hijo; verlo crecer y a los 16, 17 años ya verlo que ha logrado lo mismo que tú y ya a los 19 o 20 ya está en las Grandes Ligas, no es fácil, todavía a lo primero pensaba que no, pero gracias a Dios, uno es como a uno lo suben. Ver a mi hijo en Grandes Ligas es lo mejor que me ha pasado”, expresó el extoletero, que pegó 449 jonrones en el Big Show.

Cuando Toronto lo movió en 2019 de la tercera base a la primera fue un capítulo incómodo de asimilar en principio, pero le insistió en que figurar a diario en la alineación era todo lo que necesitaba para demostrar la valía de su bate.

¿Tan bueno como tú?

“Mi hijo y yo no nos parecemos, yo lo que quiero es que sea mucho mejor que yo, entiendes, porque es que ya uno hizo y él está comenzando, que Dios le dé la oportunidad, que lo deje jugar”, dijo Guerrero.

En su entorno dicen que hasta los 14 años sí que era una copia hasta en la forma de hacer swing fuera de la zona, pero su tío Wilton le cambió la mecánica y lo convirtió en un bateador más selectivo.

¿Ohtani o Guerrero?

La carrera para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana tiene al japonés Shohei Othani y a Guerrero Jr., como principales candidatos, con el asiático con el punto a su favor de que produce con el madero y desde el montículo.

“Es difícil (votar por el MVP), pero yo voy al mío”, dice Guerrero padre, quien ganara el premio en 2005. Y entra en detalles. “Vamos a ver en la segunda mitad, a veces en la segunda mitad es que uno tiene fajarse bien, sabes que también Ohtani es pitcher y bateador, la bondad es que vamos a esperar, vamos a esperar lo que pueda suceder”.

“En nada me sorprende lo que está haciendo. Trabajó fuerte con mi hermano y el preparador físico Junior Rodríguez”

Vladimir Guerrero Sr

Recordó que mientras crecía en su pueblo no tenía acceso a la televisión para seguir los partidos, sí lo escuchaba por radio, y que el único pelotero que siguió tan de cerca fue a Moisés Alou, a quien tuvo la oportunidad de conocer en 1996 cuando se juntaron en los Expos de Montreal.

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