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Rusia.-El empresario es uno de los pocos rusos ricos que se pronuncia en contra de la invasión de Rusia hacia Ucrania y del presidente Vladimir Putin.

Son muchas las personas de alta alcurnia en el país que se han mantenido en silencio sobre la guerra, evitando las críticas al Kremlin.

Según Mints, hay una explicación simple: «Todos tienen miedo».

El Kremlin es conocido por tomar medidas enérgicas contra quienes critican abiertamente al presidente Putin, que controla el contenido de los canales de noticias rusos.

Cualquier tipo de manifestaciones no autorizadas también están prohibidas en el país desde 2014.

Boris Mints expreso «cualquier persona» que contradiga abiertamente a Putin «tiene motivos para preocuparse por su seguridad personal».

No obstante, en una entrevista que se le realizo por correo electrónico, le dijo a la BBC: «No tengo intención de vivir en un refugio antiaéreo como hace Putin»

El multimillonario de 64 años, que se hizo rico con la empresa de inversión O1 Group que fundó en 2003 y vendió en 2018, dijo que en Rusia la «manera habitual» de castigar a un empresario por su «intolerancia» hacia el régimen era «abrir un caso penal fabricado contra su negocio».

«Tales casos penales afectarán no solo a los propios dueños de negocios, sino también a sus familias y empleados», dijo.

«Cualquier líder empresarial independiente [de Putin] es visto como una amenaza porque podría financiar la oposición o avivar las protestas. Por eso, son vistos como enemigos de Putin y, por lo tanto, como enemigos del estado», añadió.

 

Abandonar Rusia

Es una situación en la que Mints tiene experiencia de primera mano.

En 2014 se pronunció públicamente por primera vez en contra de las políticas del presidente Putin después de que Crimea fuera anexada a Rusia y arrebatada a Ucrania.

Un año después, empezó a sentir que debía abandonar Rusia «en el contexto de una creciente represión contra la oposición política».

Ese año Boris Nemtsov fue asesinado a tiros.

Nemtsov fue un feroz adversario del presidente Putin.

Su muerte en 2015 es el asesinato político de más alto perfil desde que Putin llegó al poder.

Las autoridades niegan cualquier implicación.

Dos años más tarde, la antigua empresa de inversión de Mints, O1 Group, «se encontró en un conflicto abierto contra el Banco Central de Rusia«, dijo, y se iniciaron procedimientos legales en varias jurisdicciones diferentes.

«Cuando empiezan a pasar cosas como esta es una señal clara de que uno debe salir del país de inmediato», señaló.

En la actualidad sigue siendo objeto de acciones legales por parte del Kremlin.

Debido a eso, Mints sugiere que el «paso más valiente disponible» para los rusos ricos a los que no les gusta Putin es «irse al exilio en silencio».

Y cita el caso de MijaílJodorkovsky, quien alguna vez fue el hombre más rico de Rusia, pero estuvo encarcelado por casi una década por cargos de fraude y evasión de impuestos que, dice Mints, tenían motivaciones políticas.

Dos de los oligarcas más prominentes del país, Mijaíl Fridman y Oleg Deripaska, evitaron criticar directamente a Putin cuando hicieron llamados separados por la paz en Ucrania.

Fridman, un banquero multimillonario, dijo que cualquier comentario personal podría ser un riesgo no solo para él sino también para el personal y los colegas.

Sin embargo, el magnate ruso Oleg Tinkov, fundador de Tinkoff Bank y expropietario del equipo ciclista Tinkoff-Saxo, se unió a Mints para criticar la invasión.

Mints calificó las acciones del presidente Putin de «viles» y dijo que la invasión es «el evento más trágico en la historia reciente, no solo de Ucrania y Rusia, sino a nivel mundial».

También lo comparó con la invasión de Polonia por parte de Adolf Hitler en 1939.

«Esta guerra es el resultado de la locura y el hambre de poder de una sola persona, Vladimir Putin, apoyada por su círculo íntimo», dijo Mints, quien fue presidente de una de las gestoras de activos de pensiones más grandes de Rusia hasta 2018.

La BBC se ha puesto en contacto con el Kremlin para buscar sus comentarios.

 

«Despedido inmediatamente»

Mints fue presentado por primera vez a Putin a principios de la década de los 90, pero solo habló apropiadamente con él el 2 de enero de 2000, dos días después de que Putin fuera nombrado presidente interino de Rusia.

Mints, que trabajó con el expresidente ruso Boris Yeltsin en la década de los 90, estaba ansioso por discutir sus planes para reformar el gobierno local del que formaba parte y hacer crecer la democracia rusa en el siglo XXI.

«Putin escuchó mis sugerencias sin hacer comentarios o argumentar nada. Al día siguiente, Putin me despidió», dijo.

Entonces supo que la visión de Putin para su país estaba «a millas de distancia» del gobierno anterior.

Tras abandonar la política, Mints fundó, tres años después, una compañía de corredores de bolsa para clientes individuales.

Mints no ha sido sancionado por el gobierno de Reino Unido, a diferencia de otros empresarios rusos identificados por tener estrechos vínculos con el Kremlin.

Sin embargo, su nombre sí apareció en la llamada «lista de Putin» publicada por EE.UU. en 2018.

Los otros 96 figuraban como oligarcas con una fortuna por encima de US$1.000 millones en ese momento, en lugar de por sus estrechos vínculos con el Kremlin.

Foto de Boris Yeltsin y Vladimir Putin
Boris Mints trabajó para el gobierno de Boris Yeltsin (derecha), pero Vladimir Putin (izquierda) lo despidió días después de asumir su mandato.
Entró en la lista mundial de multimillonarios de Forbes en 2017 con una riqueza total de US$1.300 millones, antes de salir en 2018.

Pero descartó las sugerencias de que sea un oligarca.

«No todos los empresarios rusos son pro-Putin, y tampoco todos los rusos ricos son ‘oligarcas’», dijo.

«En Rusia, el término significa un líder empresarial que está muy conectado con Putin y la mayor parte de su riqueza, o las ganancias de sus negocios, dependen de la cooperación con el estado ruso.

«Rusia no es solo un campo petrolífero con una mina de aluminio en el centro», agregó.

«Es un país de 140 millones de personas. La gente allí, como en todas partes, tiene sus necesidades y estas necesidades no son diferentes de las de aquí en Occidente».

Ahora que vive en Reino Unido, Mints, un entusiasta coleccionista de arte, se siente cómodo sin la necesidad de seguridad adicional para mantenerse a salvo él y su familia en el país, y actualmente no tiene la ambición de regresar a Rusia.

 

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