Santo Domingo, República Dominicana.– Víctor «Ito» Bisonó ha protagonizado uno de los recorridos ministeriales más llamativos dentro del Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM): en apenas seis años ha pasado por tres instituciones, desde el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), hasta el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), y ahora el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX).
Su trayectoria en el tren gubernamental contrasta con las expectativas que generó durante la campaña electoral de 2020, cuando se convirtió en una de las voces más insistentes contra la política de precios de los combustibles aplicada por el entonces Gobierno del PLD.
En aquel momento, Bisonó popularizó una explicación sobre el cálculo del precio de los hidrocarburos, conocida como la «formulita», con la que cuestionaba las variaciones semanales y el peso de los impuestos que pagaban los consumidores. Su presentación terminaba con una frase que se hizo ampliamente conocida: «¡No te dejes engañar!».
La famosa formulita que cambió de discurso al llegar al poder
Con la llegada del PRM al Gobierno, en agosto de 2020, Bisonó fue designado ministro de Industria, Comercio y Mipymes, precisamente la institución responsable de establecer los precios semanales de los combustibles.
Su nombramiento despertó expectativas sobre la aplicación de aquella fórmula que había defendido desde la oposición. Sin embargo, una vez instalado en el cargo y ante los cuestionamientos que surgieron en las redes sociales, el funcionario explicó que su propuesta de campaña tenía como propósito transparentar la composición de los precios y la carga impositiva, no necesariamente modificar el mecanismo de fijación.
La aclaración dejó abierta una interrogante política: ¿qué ocurrió con la propuesta que había utilizado para cuestionar al Gobierno anterior cuando le correspondió administrar la misma política pública?
Tres ministerios y un nuevo desafío diplomático
Bisonó permaneció al frente del MICM hasta el 15 de enero de 2026, cuando el presidente Luis Abinader lo designó ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones mediante el Decreto 3-26.
Su paso por esa institución fue breve. Apenas siete meses después, el 16 de agosto de 2026, mediante el Decreto 554-26, fue trasladado al Ministerio de Relaciones Exteriores, tras la renuncia de Roberto Álvarez.
De esta manera, el dirigente político pasó de administrar asuntos relacionados con el comercio, la industria y los combustibles a dirigir las políticas de vivienda y, posteriormente, asumir la conducción de la diplomacia dominicana.
Este recorrido plantea interrogantes sobre la continuidad de las políticas públicas, la especialización de los funcionarios y los criterios utilizados para distribuir las principales responsabilidades del Estado.
De los combustibles a la crisis haitiana y los conflictos internacionales
En la Cancillería, Bisonó enfrenta una agenda diplomática compleja, marcada por la crisis política y de seguridad en Haití, las relaciones con Estados Unidos y los desafíos derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Entre los asuntos que requieren atención se encuentra la situación de ciudadanos dominicanos que habrían sido reclutados para participar como mercenarios en la guerra ruso-ucraniana, cuyos familiares reclaman gestiones diplomáticas para lograr su retorno.
También ha cobrado relevancia su cercanía con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en un contexto en el que la relación bilateral con Washington tiene especial importancia para los intereses dominicanos.
La pregunta que sigue pendiente
La trayectoria de Ito Bisonó en el Gobierno deja sobre la mesa un debate que va más allá de sus sucesivos nombramientos: el cumplimiento de las expectativas generadas desde la oposición, la evaluación de los resultados de cada gestión y la continuidad de las políticas públicas cuando se producen cambios frecuentes en las principales instituciones.
La «formulita» de los combustibles, que alguna vez fue una de sus principales herramientas para cuestionar al poder, continúa siendo un referente de su discurso político y una oportunidad para examinar la distancia entre las promesas de campaña y las responsabilidades de gobernar.
Ahora, desde la Cancillería, Bisonó tiene ante sí un nuevo reto: demostrar resultados en una de las áreas más sensibles de la administración pública, donde las decisiones diplomáticas tienen consecuencias directas para los intereses nacionales.




